ENTREVISTA A JOSÉ LÓPEZ SANCHO –director-, y MARÍA JOSÉ GÓMEZ –coordinadora- de: “El CSIC EN LA ESCUELA”

CSIC en la Escuela- Premio Nacional de Educación a Entidades para la Promoción Educativa. Fomento de las Vocaciones científicas, humanísticas y artísticas al C.S.I.C. Proyecto "El CISC en la Escuela".

ENTREVISTA A JOSÉ LÓPEZ SANCHO –director-, y MARÍA JOSÉ GÓMEZ –coordinadora- de:

“El CSIC EN LA ESCUELA”

 

CV José López Sancho: Entre el año 1968 y 1970 en la Universidad de Chicago, primero como “Reseach Asssociate” y después como “Professional Chemist”. En 1971 Investigador Científico y Asesor científico del Instituto de Didáctica de la Ciencia del Instituto Leonardo Torres Quevedo. Coordinador durante cinco años de Matemáticas y Física en la Escuela de Estudios Auxiliares de Investigación del CSIC. En 1972 crea el Laboratorio de Electrónica del Instituto Torres Quevedo y lo dirige hasta 1985, año en el que el laboratorio pasa al ICMM; 1983-89. Vicedirector del ICMM. 1985-2002. Miembro de la Comisión Científica del CSIC, desde 1985 hasta 1993.

Representante de España en el Comité Consultivo del Programa de Fusión Termonuclear Europeo. 1986-2002: Representante de la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación en el Comité de Gestión de la Asociación Euratom-Ciemat. En 200, con la colaboración de la Presidencia y de otros compañeros crea el programa El CSIC en la Escuela, con sus complementos de Aula Virtual y Museo Virtual del CSIC, de naturaleza institucional, que dirige desde entonces.

CV María José Gómez: María José Gómez trabajó en la Escuela Infantil del CSIC de 1978 hasta 1991 y en la unidad  Estructural de Investigación de Pedagogía de las Ciencias Experimentales durante un año (1991-1992). En la Unidad de Ediciones Didácticas del Servicio de Publicaciones del CSIC de 1992 a 1995. Posteriormente pasó al Departamento de divulgación del Museo Nacional de Ciencias Naturales, donde permaneció desde 1997 a 2000. Desde el año 2000 es Coordinadora y profesora del Programa Nacional El CSIC en la Escuela.  

¿Cómo habéis llegado hasta Bruselas con el programa de “El Csic en la Escuela”?

En Julio de este año vinimos a la Delegación a presentar los productos del proyecto Erasmus +, de dos años de duración, que hemos coordinado. Los países socios han sido, además de España, Polonia, Lituania, Estonia e Italia. En este Erasmus se ha llevado a cabo un proyecto de investigación sobre la enseñanza de la ciencia en Infantil y Primaria, que ha dado lugar a la publicación de tres productos intelectuales

(http://www.csicenlaescuela.csic.es/scilit/intellectual-outputs.html

En ese mismo viaje tuvimos la oportunidad de presentar el programa al Colegio Europeo. La recepción allí fue muy favorable y encontramos mucho interés en el profesorado en recibir formación por nuestra parte. Por esa razón estamos desarrollando estos días un proyecto de formación científica basado en el magnetismo. Esta formación continuará en 2019.

¿Cuál es el origen de “El Csic en la Escuela”?

En el año 2002, la Real Sociedad española de Física presentó en el Senado un estudio sobre la “alfabetización científica” en el que estuvo implicado José María López Sancho, Director del programa El CSIC en la Escuela. En ese estudio se puso de manifiesto la necesidad de actualizar la formación científica del profesorado de las primeras etapas de la educación. Nace así la idea de unir la comunidad científica con la educativa: investigadores y maestros. Desde entonces el programa ha ido creciendo, incluyendo la perspectiva de género, encontrándose en este momento en la vanguardia de la educación. Como todo buen proyecto, tiene una sólida base filosófica e histórica, un buen método de realización y un sistema práctico de evaluación de los resultados en el aula. El programa se consolidó durante la presidencia de Carlos Martinez Alonso y José Manuel Labastida (2004-2008). En este periodo se incluyó este proyecto  en los estatutos del CSIC (El CSIC en la Escuela es un proyecto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas que asume la función  de Colaborar en la actualización de conocimientos en ciencia y tecnología del profesorado de enseñanzas no universitarias”, encomendada a la Agencia en sus Estatutos (artículo 5, apartado p) del R.D. 1730/2007 de 21 de diciembre).

¿Nos podéis contar más detalladamente en qué consiste “la alfabetización científica”?

A lo largo de la historia han existido diferentes definiciones de “alfabetización científica”. Primero se aceptó que la alfabetización científica se adquiría cuando los ciudadanos poseían conocimientos científicos sobre un conjunto determinado de temas, pero fue imposible concretar qué temas era necesario conocer para ser considerado científicamente alfabetizado. La lista creció y creció hasta un punto en que la idea se tuvo que abandonar. Surgió entonces la idea de que la forma de conocer lo esencial de la ciencia era saber cómo era elaborada por los científicos, es decir, haciendo ciencia. Es la época de hands on y la main a la pâte. Pero no todas las ciencias son experimentales ni permiten una experimentación sencilla. Se llegó así a la conclusión, actualmente vigente, de que se conoce la ciencia cuando se comprende su estructura: magnitudes, leyes, modelos y teorías.

¿Qué metodología utilizáis para enseñar a los profesores a explicar después la ciencia a sus alumnos?  

Ponemos a los profesores en la situación de auténticos investigadores. Se plantean muchas cuestiones y sus posibles respuestas, llegando ellos solos a enunciar las leyes, que de antemano nos planteamos explicar.

El futuro de la ciencia es incierto y está sometida a cambios cada vez más rápidos y, por ello estamos convencidos de que lo que hay que enseñar es “la naturaleza del conocimiento”.

Ahora mismo se está diseñando el nuevo programa marco europeo de investigación y la innovación está tomando un protagonismo superior al de la investigación fundamental. ¿Cómo explicaríais a los niños y niñas la importancia de la investigación básica?

Les diríamos que los investigadores estudian, por medio de la experimentación, las cosas que existen en la naturaleza. En cambio, los ingenieros inventan cosas útiles que no existen y las diseñan con la ayuda de las matemáticas y las fabrican utilizando la tecnología de que disponen. Se basan para ello en la investigación fundamental, que es la que proporciona las bases del conocimiento. Las revoluciones científicas siempre tienen su origen en la ciencia fundamental; sin embargo, los cambios sociales los hacen los ingenieros. Las STEM siempre han estado ahí……

¿Si tuvieseis la oportunidad de diseñar un programa europeo sobre educación y ciencia, cómo lo haríais?

Propondríamos un programa multidisciplinar que incluyera la filosofía y la historia. La ciencia siempre ha estado dentro de las ciencias humanas y sociales, es decir, la ciencia siempre hay que situarla histórica y filosóficamente en su contexto, siendo influida por éste y modificando paradigmas.

Por cierto, aprovechando esta entrevista queremos señalar la poca presencia de la ciencia en el año de Patrimonio Cultural Europeo. La ciencia es y ha sido siempre parte de la cultura. La herencia europea es, fundamentalmente, filosofía y ciencia.

¿Futuro?

El CSIC  en la Escuela es un punto de encuentro entre el presente y el futuro de la ciencia y  de la tecnología y de la cultura.

Lo que une a científicos y maestros: el amor por el conocimiento que ambos grupos crean,  lo adquieren y  lo transmiten en un espacio intelectual común que supera cualquier tipo de fronteras.

Queremos que el programa tenga más presencia en el exterior. Las herramientas que utilizamos son los convenios a través de las Consejerías de Educación en el exterior (Portugal, Marruecos, Andorra o Bélgica) y a través de la AECID, como en el caso de República Dominicana. En el momento presente más de la mitad de la formación la hacemos en el exterior.