Kardia Tool

Investigadores del CSIC organizan en Bruselas la primera la reunión de revisión del proyecto KardiaTool, financiado en el marco de Horizonte 2020.

Entrevista al equipo de Kardia Tool

El pasado mes de marzo se organizó la primera reunión de revisión de KardiaTool, un proyecto financiado por el Programa Marco Horizon 2020 de la Unión Europea. En el proyecto participan catorce socios de nueve países europeos y un país no europeo (Estados Unidos). El consorcio está compuesto por cinco universidades, cinco centros de investigación, entre ellos el CSIC, dos pymes y dos socios de la industria.

Aprovechamos la ocasión para entrevistar a Francesc Teixidor  y Clara Viñas, profesores de investigación en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona, y Joan Bausells, profesor de investigación en el Centro Nacional de Microelectrónica de Barcelona. Francesc Teixidor es “Workpackage Leader” de la parte de las nanopartículas magnéticas. Joan Bausells es “Dissemination Manager” y miembro del “Project Management Commitee”.

 

Han venido a Bruselas para organizar la primera la reunión de revisión del proyecto KardiaTool, financiado en el marco de H2020, en el contexto de las tecnologías facilitadoras interdisciplinares para diagnóstico en puntos de atención sanitaria. ¿En qué consiste el proyecto y cuáles son los objetivos?

El proyecto pretende desarrollar un instrumento para el diagnóstico y el seguimiento de la terapia de la insuficiencia cardíaca utilizando la saliva del paciente. Actualmente es imprescindible realizar un análisis de sangre.

Sus grupos de trabajo se centran en desarrollo de sensores microelectrónicos de silicio y síntesis, funcionalización de nanopartículas magnéticas. ¿Cuál es su aplicación en los biomarcadores?

Los biomarcadores son biomoléculas que están presentes en la saliva (en nuestro caso) cuando el paciente presenta una determinada enfermedad. Por lo tanto, detectar la presencia y la concentración de los biomarcadores permite realizar un diagnóstico. En la saliva la concentración es mucho menor que en la sangre, y se utilizan las nanopartículas magnéticas para realizar una pre-concentración de los biomarcadores antes de realizar la medida. Ésta se efectúa mediante sensores microelectrónicos que detectan las nanopartículas que tienen biomarcadores enlazados.

El diagnóstico y seguimiento de insuficiencias cardíacas suponen un gran reto para la investigación, ya que los síntomas pueden ser variados y poco específicos ¿Qué impacto en la sociedad busca alcanzar el proyecto?

Las estadísticas dicen que una de cada cinco personas mayores de 40 años va a desarrollar insuficiencia cardíaca durante su vida, y que es la razón número 1 de hospitalización en mayores de 65 años. Si se puede facilitar tanto el diagnóstico como el seguimiento de la terapia pueden reducirse las re-hospitalizaciones y aumentar la calidad de vida de los pacientes. Reducir las hospitalizaciones tiene un gran beneficio para la sociedad porque reduce los costes del sistema sanitario y descongestiona los hospitales.

La escala Technology Readiness Level (TRL) se diseñó en la NASA en los años 90 y se ha introducido en H2020 como sistema de medición del nivel de madurez de la tecnología en proyectos de liderazgo en tecnologías facilitadoras. ¿En qué consisten los niveles TRL y cómo se miden en el caso de KardiaTool?

Efectivamente, los niveles TRL miden el nivel de madurez de la tecnología en un determinado proyecto de desarrollo. En nuestro caso el método de detección de los biomarcadores y el desarrollo de cartuchos de tipo “laboratorio-en-un-chip” de un solo uso para poder efectuar el análisis están al nivel de validación a nivel de laboratorio (TRL 4), y el proyecto pretende llevar el sistema completo a TRL6, que es la demostración en un entorno relevante. En nuestro caso el entorno relevante es el hospital utilizando muestras de pacientes, pero todavía en el ámbito de la investigación hospitalaria.

La convocatoria sugiere, cuando el proyecto lo permita, explotar, analizar y abordar posibles diferencias de sexo y género, así como características biológicas, sociales y culturales y otros factores de diversidad (edad, peso, necesidades del usuario…). Ya sabemos, por ejemplo, que los síntomas de un paro cardíaco no son iguales en hombres y mujeres. ¿Es viable o está previsto aplicar una dimensión de género en su proyecto?

En el caso de la insuficiencia cardíaca, es sabido que su prevalencia no es la misma en hombres que en mujeres. Está ya contemplado en el proyecto que el estudio clínico inicial que se realiza en los hospitales tendrá en cuenta esta cuestión tanto en su realización como en el análisis de los resultados.

Sus perfiles muestran una larga trayectoria de proyectos europeos, tanto como investigadores principales, como coordinadores. ¿Podrían contarnos los principales retos a los que se han enfrentado en proyectos anteriores? ¿Qué le aconsejarían a quienes no acaban de decidirse por solicitar financiación europea?

La experiencia demuestra que los proyectos de un cierto tamaño, como los europeos, presentan siempre algún tipo de problema. Por ejemplo, la incorporación de PYMES en el proyecto es deseable para la transferencia de las tecnologías que se desarrollan, pero es más común de lo que podría parecer que alguna de las PYMES desaparezca durante el desarrollo del proyecto. Por otra parte, por su propia naturaleza, nunca puede garantizarse que los resultados de un proyecto de investigación serán los esperados. Pero globalmente la experiencia es positiva, los proyectos europeos permiten alcanzar una masa crítica de participantes para abordar temáticas que de otro modo no serían posibles. Esto es especialmente importante en proyectos muy interdisciplinares, como es el caso de tecnologías para aplicaciones médicas. Un consejo directo para futuros participantes sería “cultivar” redes de contactos y colaboraciones a nivel europeo, porque es de donde salen habitualmente las propuestas de proyectos que tienen éxito.    

Los dispositivos de diagnóstico van asociados a la aplicación industrial, a las patentes y a la participación empresarial. ¿Se ha planteado el equipo crear una empresa de base tecnológica para explotar los resultados que puedan surgir del proyecto?

No por lo que respecta a nuestra parte del proyecto, los sensores microelectrónicos. Los sensores son solo una pequeña parte del sistema y deben tener un precio individual muy bajo, al ser además de un solo uso para esta aplicación. En grandes cantidades solo tiene sentido que se fabriquen en alguna de las empresas microelectrónicas que fabrican chips por encargo. Pero estudiaríamos participar en una empresa creada por el consorcio del proyecto para explotar el sistema completo, si llegara el caso.

Clara Viñas se licenció en Química en la Universitat Autònoma de Barcelona en 1975 y en Farmacia en la Universitat de Barcelona en 1980. Trabajó como estudiante pre-doctoral en el laboratorio del Prof. Rudolph en la Universidad de Michigan durante un año. De regreso a Barcelona, ​​trabajó para la industria y luego se mudó al Laboratori Municipal de Sabadell, donde trabajó como directora en control de alimentos y medio ambiente. Obtuvo su doctorado en Farmacia bajo la supervisión del Prof. F. Teixidor en la Universitat de Barcelona en 1990. Científica titular del CSIC desde 1991, pasó a ser científica investigadora en 2002 y profesora de investigación en 2006.

 

Joan Bausells obtuvo el doctorado  en Física por la Universitat de Barcelona en 1986. De 1981 a 1986, trabajó como ingeniero de I + D en la industria de los semiconductores. En 1986 se unió a IMB-CNM, donde ha sido investigador permanente desde 1988 y profesor de investigación desde 2002. En IMB-CNM, fue gerente del Grupo de Sensores y Actuadores (1990-1996), el Departamento de Microsistemas (1999-2002), el Grupo de Nanotecnología (2002-2006), y ha sido Vicedirector (2008-2012) y Director (2012). También ha sido profesor a tiempo parcial en el Departamento de Ingeniería Electrónica, Universitat Autònoma de Barcelona, ​​desde 1992 hasta 2018. Ha participado en 18 proyectos de los Programas Marco de I+D europea, 12 de ellos como Investigador Principal y 2 de ellos como Coordinador Europeo. Es coautor de 120 artículos de revistas y 250 presentaciones de conferencias.

 

Francesc Teixidor se graduó en Química (1975), obtuvo el M.S. (1976) y el  doctorado (1979) en Química en la Universidad Autónoma de Barcelona. Realizó una estancia postdoc en la Universidad de Michigan (1979-1982). Fue profesor asistente en el Departamento de Química de la UAB (1982-1987), profesor asociado en el ICMAB-CSIC (1987) y es profesor de investigación desde 1999. Actualmente, es jefe del departamento de materiales moleculares y supramoleculares en el ICMAB. Pionero de las reuniones de Euroboron que se celebran cada tres años, fue presidente del primer Euroboron en Platja d’Aro. Es autor de más de 300 artículos y ha participado en 14 proyectos europeos y 33 en el ámbito estatal.