Inauguración del Ciclo de charlas “La utilidad de la ciencia”

Los Doctores Daniel López Serrano y José Serafín Moya Corral fueron los primeros en participar en la charla virtual “La resistencia a los antibióticos” coorganizada por el Instituto Cervantes en Bruselas y la Delegación del CSIC ante la UE

Inauguración del Ciclo de charlas “La utilidad de la ciencia”

Bruselas, viernes 6 de noviembre de 2020

Los Doctores Daniel López Serrano y José Serafín Moya Corral fueron los primeros en participar en la charla “La resistencia a los antibióticos”

Para el año 2050 se estima que esa resistencia bacteriana será la principal causa de mortalidad.

Ayer jueves 5 de noviembre de 2020 tuvo lugar la inauguración del ciclo “La utilidad de la ciencia” con la primera charla de la serie; “La resistencia a los antibióticos”. Este ciclo coorganizado por el Instituto Cervantes en Bruselas y la Delegación del CSIC ante la UE se emitió a través de plataformas online a causa del COVID19.

Moderado por la Dra. María Belén Cabal Álvarez, experta en nanomateriales, bacterias y en microbios contó con la participación del Dr. Daniel López Serrano, investigador en el Centro de Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC) y el Dr. José Serafín Moya Corral, profesor ad honorem del Centro de Nanomateriales y Nanotecnología del CSIC (CINN). Ana Vázquez Barrado, Directora del Instituto Cervantes en Bruselas se encargó de dar la bienvenida a los ponentes.
Daniel López, que desde hace 10 años dirige su laboratorio, y como él mismo explicó, lo que más le gustan son los microorganismos, aseguró que el mundo pertenece a las bacterias: “Los seres humanos llegamos mucho más tarde.”

 

Para el año 2050 se estima que será la principal causa de mortalidad.

La medicina moderna del siglo XXI no se puede entender sin el uso de antibióticos, ya que desde que aparecieron en los años 20, han sido capaces de erradicar enfermedades como la tuberculosis. El problema, dice Daniel, es que últimamente los estamos usando para casi todo y “han muerto por su propio éxito”. Los antibióticos se aplican a una gran variedad de productos comerciales: desde cremas antiacné hasta piensos para animales. Y en biología hay un principio básico en palabras del propio investigador: O te adaptas o mueres. En los últimos años han ido apareciendo lo que los expertos denominan “superbacterias”, que no son más que cepas resistentes a los antibióticos. Este problema es cada vez más grave y se acrecienta aún más debido a que la industria farmacéutica está abandonado la investigación de nuevos antibióticos ya que no les resulta rentable. Se estima que en 2050 podría ser la primera causa de muerte en este planeta por delante del cáncer. La OMS ha elaborado una lista de bacterias para las cuales se necesitan fármacos urgentes.

Hay muchos laboratorios en el mundo como el de Daniel, que han observado la escalada de la resistencia de bacterias y que buscan nuevas líneas para poder combatirlas. Utilizando sobre todo biología molecular y celular generan en su laboratorio mutaciones y condiciones de un mundo ficticio catastrófico en el que no existen antibióticos efectivos. Han descubierto que muchos fármacos que se encuentran ya en el mercado y que se usan para cosas tan diversas como regular el colesterol, también son efectivos para conseguir que las membranas de las bacterias se vuelvan más uniformes y consiguen bloquear la resistencia a los antibióticos de las bacterias.  Con estos fármacos se han eliminado infecciones de bacterias de estafilococos resistentes a casi todos los antibióticos.

Pero, ¿y si hubiera otra forma de combatir las bacterias de tal forma que no pudieran generar resistencia? Eso es lo que el Dr. Jose Serafín Moya Corral estudia en el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología:  la resistencia de las bacterias desde el punto de vista de los materiales inorgánicos biocompatibles.

Científico de materiales, su visión es diferente a la de Daniel. Durante los últimos 12 años ha enfocado su trabajo hacia sistemas de nanopartículas de plata y de cobre. ¿Por qué estos materiales?  Porque se conocen desde la más profunda antigüedad, comenta Serafín. Sus propiedades bactericidas son de sobra conocidas y hacen que se hayan usado para una gran cantidad de cosas.

En sus estudios el Dr.  Moya utiliza polvos vítreos nanoestructurados frente a las bacterias. Estos ofrecen un amplio espectro para generar agentes antimicrobianos porque el mecanismo de adaptación es completamente distinto al de los antibióticos. ¿Cómo funcionan las partículas cuando están embebidas en un vidrio? Pues bien, como explica Serafín, si vertemos el polvo de vidrio nanoestructurado en una suspensión de bacterias, las partículas vítreas se adhieren a la membrana, y ocurre entonces una disolución nanométrica de la capa que cubre a la nanopartícula, haciendo que ésta invierta su presión osmótica, lo que hace que la bacteria muera.

Ha llegado a realizar estudios pre-clínicos en el recubrimiento de pilares implantarios para prevenir la aparición de una enfermedad muy común como es la periimplantitis. Esta enfermedad afecta a más del 50% de las personas que se han colocado algún tipo de implante bucal, siendo sólo en Europa unas 5.000 personas todos los años. Los pacientes sufren una infección del tejido alrededor de la pieza, se les inflama la encía y llegan a perder al final el implante, además de sufrir pérdida ósea.

Este estudio les permitió pasar a un ensayo ya clínico en donde colaboraron con la empresa española NANOKER para desarrollar implantes cerámicos que integran un tratamiento contra la periimplantitis. Los materiales cerámicos evitan la colonización bacteriana y el progreso de la enfermedad gracias a sus propiedades bactericidas, que además, son duraderas en el tiempo.

Para finalizar Serafín Moya concluyó diciendo que los materiales que están investigando tienen una función preventiva, pero que su objetivo final es que lleguen a ser curativos frente a las bacterias existentes.

 

CSIC Comunicación / Sergio Martín